Sin hadas

Me gritas, te grito,
te miro, me miras.
Te beso y me besas de vuelta.
Me agarro a ti y tu dejas que me apoye.

Y así, así vuelve a empezar todo,
de la misma manera que terminó,
pero,
al
revés.

Antes bailábamos con los ojos abierto
mirando nuestros pies,
para así no tropezarnos.
Ahora cerramos los ojos y disfrutamos,
del baile, del fuego.

Ya sabemos de que va esto,
esto de querernos,
esto de amarnos,
esto de gritarnos,
besarnos,
tocarnos.
Nos, esa fue nuestra solución,
antes eramos tu y yo,
ahora somos nosotros.

Antes dos personas,
ahora una misma.

Pero aun así esto no es una historia de amor,
porque las hadas no existen y no pueden hacer su magia.
Esto, esto es una historia de dos personas que se aman,
que es muy diferente.

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